lunes, 31 de enero de 2011

Conceptos de demografía y sociedad en la Edad Moderna

      Régimen demográfico antiguo:
      Se caracteriza por una fecundidad elevada y por la presencia de la muerte. Es más, como consecuencia, destaca un crecimiento vegetativo débil.
     Mortalidad:  Es alta, 28 a 38 por mil, pero está por debajo de la natalidad lo que permite el crecimiento continuado de la población . Como causas de la mortalidad podemos citar la estructura económico y social de la época (agraria); un reparto de riqueza muy desigual; la falta generalizada de higiene, tanto pública como privada; una medicina poco desarrollada; una fortísima mortalidad infantil que podía llegar a la cuarta o quinta parte de los nacidos antes de cumplir una año debido a la nula atención sanitaria en el embarazo; y las precarias condiciones higiénicas durante el parto. Luego, las enfermedades que se pudieran contraer durante la niñez.
      Si se compara el mundo rural con el urbano, la mortalidad hasta los diez años es superior, y, dentro del mundo urbano, es mayor en los medios sociales de obreros y asalariados. Superados los años de la infancia, la incidencia de la mortalidad disminuye, aunque sea mayor que la actual, para acentuarse en la vejez. La vejez llegaba antes que en la actualidad.
      El hecho más característico del Antiguo Régimen es la periódica aparición de crisis demográficas en las cuales las defunciones aumentan bruscamente. Las principales causas de estas crisis demográficas eran las guerras, el hambre y las enfermedades epidémicas. La guerra de los Treinta Años (1618-1648) es un caso paradigmático por sus efectos destructivos en amplias zonas del Imperio. Finlandia sufrió una hambruna en 1696-1697 que le hizo perder entre un cuarto o un tercio de su población. Y la peste, enfermedad epidémica, como la sufrida por Venecia en 1575-1576, produjo 48.000 muertos en siete meses.
     Esta mortalidad se traducía en una esperanza de vida de 23,8 y 25,7 para hombres y mujeres nacidos en Francia en 1740.
     Natalidad-Fecundidad
     Era muy alta, entre el 35 y 45 por mil, que se corresponden también con una fecundidad elevada limitada por factores biológicos y sociales. Los hijos se solían tener en su mayoría dentro del matrimonio y el acceso al mismo se producía de forma tardía, 25/26 años para las mujeres y 28/30 para los hombres. Y  las mujeres solían tener su último hijo aproximadamente a los 40 años como media. El número de hijos era de siete de media.
     Aunque los divorcios no existían en el mundo católico y era muy raros en el protestante, la alta mortalidad rompía matrimonios en edad fértil y la mortalidad infantil reducía el número de descendientes al número necesario para la sustitución generacional.
     Se conocían sistemas de limitación de la natalidad pero no se practicaban por falta de motivos debido a la necesidad de brazos en una economía agraria, la incertidumbre del número de hijos que sobrevivirían y la posibilidad de su perdida repentina.
      El matrimonio se convierte en un regulador demográfico en Occidente. Un matrimonio con estructura nuclear, pareja casada e hijos y puede que un ascendiente viudo o un hermano soltero. Más abundante en la Europa norte y occidental y con estructura más compleja (que sean más que padres e hijos), que puede se troncal ( hasta tres generaciones pero solo una pareja casada permanece en la casa) o compleja ( o comunitaria, con varios núcleos conyugales y su descendencia) en el centro, este y sur de Europa. Todo ello con notables excepciones y circunstancias.
      La elección del conyuge no se dejaba plenamente en manos de los interesados, sobre todo entre aquellos que tenían algo que transmitir. Había una lealtad a los poderes más inmediatos: la familia, la parentela, la comunidad, el señor. Y desde otro punto de vista está el papel de la Iglesia que indica que el matrimonio no tiene solo finalidad biológica. Es una finalidad social. Las iglesias, desde el siglo XV,  tanto católica como protestante intentarán imponer disciplina en las constumbres, recluyendo la vida sexual al matrimonio y controlando las formas de acceso y validez del mismo.
     En su avance hacia el absolutismo las monarquías, las monarquías sustituyen la lealtad que antes ligaba a los individuos a los poderes inmediatos por la que se debía al prícipe. Esto minó el influjo de la parentela, la comunidad y el señor.
     Hasta el siglo XVIII no disminuirá este control.
     Sociedad estamental y estamentos
     Sociedad de Antiguo Régimen que se organizaba a través de estamentos sociales y no por clases como la sociedad industrial. Sociedad básicamente agraria. Era, todavía,  en el siglo XVI jerárquica y tradicional. Se centraba en algún tipo de grupo social como la familia, el linaje en sentido extenso, la corporación laboral o profesional, la comunidad de vecinos, de barrio o de parroquia. Por ello se habla de sociedad corporativa.
     La nobleza era el principal estamento privilegiado. Se definía como una clase terrateniente hereditaria de origen militar, que intentaban justificar mediante la descendencia de antepasados conquistadores. En realidad existía dentro de la nobleza diferencias económicas y sociales. No era un grupo unitario. Se habla de alta y baja nobleza y sus diferencia venía delimitada por la posesión de señoríos jurisdiccionales o por la posesión de título de conde, marqués, duque o similar. Casi todos los titulados eran señores jurisdiccionales, había señores jurisdiccionales sin título que eran baja nobleza. Y luego estaban simples caballeros o gentiles-hombres sin señorío jurisdiccional y que a lo sumo eran propietarios rurales o urbanos.
     Su situación privilegiada se debía a que podía vivir del trabajo de sus campesinos, les dictaban las normas que regulaban dicho trabajo y, aunque estaban a partir de esta época sometidos al poder real de forma más determinante, podían no ser condenados  por  impago de las deudas que contraían.
     En la ciudad nos encontramos una minoría de burgueses, una mayoría de artesanos, y un amplio número de criados y trabajadores no cualificados, por no hablar de los sectores marginados.
     La burguesía se asimila en Antiguo Régimen con los comerciantes, que por su enriquecimiento participaban en el gobierno de la ciudad y terminaban teniendo una condición seminobiliaria y hereditaria. Eran también importantes, por su proyección social y cultural, los médicos y abogados. Los banqueros del Renacimiento eran comerciantes al por mayor que, entre otros productos, negociaban con dinero por medio de la la especulación y las letras de cambio.
     Los gremios o corporaciones de artesanos tenían distintos nombres y orígenes. En las grandes ciudades tenían una gran especialización y diversidad. Para ser maestro agremiado se realizaba un examen de maestría mediante la realización de una obra maestra. En realidad se había convertido en un mecanismo de selección económica y social por los gastos a satisfacer, y las relaciones familiares privilegiaban. Estaban relacionados con los gobiernos municipales. Su participación en los gobiernos de la ciudad estaba relacionada a ser ciudadanos y comerciantes.
     Los trabajadores no cualificados eran aquellos que solo requerían el ejercicio de la fuerza física como la carga y descarga de mercancía. Llamados ganapanes o bergantes, trabajan por un jornal diario. Su número aumento con la crisis del siglo XVII.
    El servicio doméstico era abundante. No solo se reducia a los sectores más acomodados; también en la pequeña y mediana burguesía era común encontrar uno o dos sirvientes. En la Francia del siglo XVIII llegaron a ser el 8% de la población activa. Por su falta de vida familiar se les atribuía hábitos de violencia e insubordinación social. En ocasiones estaban mal pagados pero también podían heredar de sus señores.
    El campesinado era la inmesa mayoría de la población europea bajo condiciones económicas diversas. Si dependía de un señor jurisdicional, o de su regimen de posible tenencia de la tierra, del contrato de arrendamiento o si solo era un jornalero asalariado.
     De ordinario debían a sus señores o propietarios una parte de la cosecha al que se sumaba el diezmo a la Iglesia. En la Europa del Este el campesino estaba sometido al régimen de servidumbre que le obligaba a realizar ciertos trabajos gratuitos en beneficio del señor. Eran las llamadas corveas. No había posibilidad de emigración. El dominio existente en Europa central y oriental creaba una unidad cerrada económica y socialmente, fruto del gran poder de la nobleza.
      Bibliografía consultada:
     -Historia del Mundo Moderno. Luis Ribot y otros. Actas. Madrid 2010.
     -Historia Moderna Universal. Alfredo Floristán y otros. Ariel. Barcelona 2008.




     Actualizado 13-2-2026

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