RENE DESCARTES
1 EL METODO DEL CONOCIMIENTO
El Papel Determinante de la Ciencia Moderna 1. 1.
En filosofia no se puede considerarse iniciada la modernidad hasta el siglo XVII. Con Descartes encontramos, por primera vez, dos de los caracteres básicos de la modernidad filosófica: la elaboración de la teoría del conocimiento y la preocupación metodológica.
Esto no significa que los filósofos antiguos y medievales no se ocuparan del conocimiento y del método pero cuando lo hacían, lo subordinaban a planteamientos metafísicos y teológicos y reducían su reflexión sobre el método a meros formalismos demostrativos que servían poco al desarrollo de la razón y al avance del saber. Con Descartes el eje central de los pensadores modernos será el problema del conocimiento, la investigación de la naturaleza y las funciones y el alcance del método.
Precedentes de esta preocupación metodológica fueron aquellos que se oponían a la escolástica y a sus interminables discusiones de conceptos. Se lamentaban de la infecundidad del silogismo que no servía para adquirir conceptos nuevos.
En la consecución de un método de investigación fue de la máxima importancia la aplicación de las matemáticas a la investigación de la naturaleza, en las dos ciencias más importantes que nacen en ese momento: la astronomía y la física. En la astronomía, Kepler había conseguido demostrar que es posible conocer las leyes del movimiento planetario mediante calculos matemáticos, de lo que se deduce que el universo tiene un orden racional. En lo que se refiere a la física, Galileo había aplicado la matemática al cálculo del movimiento de los cuerpos terrestres, inaugurando la mecánica como teoría matemática del movimiento y sus variaciones, confirmando a Kepler en la racionalidad del mundo. La matemática se convertía, asi mismo, en una ciencia racional que ponía de manifiesto el funcionamento del universo y el modo en que funciona nuestra razón. Este empleo matemático debe combinarse adecuadamente con la observación y los experimentos que confirmen los resultados de los cálculos.
Racionalismo y Matemáticas 1. 2.
Descartes, en el Discurso del método, critica la lógica tradicional y los silogismos y describe la nueva concepción del saber como "unidad de las diversas ciencias en la construcción de la sabiduría humana, que permanece siempre una y la misma, aunque aplicada a diferentes objetos". Y esta sabiduría se alcanza mediante el empleo de un método que genere verdades fundadas en razones evidentes y ciertas como las ofrecidas por la matemática.
Con la aplicación del método matemático se propone transformar todas las ciencias. Su filosofía quiere ser una matemática universal pues es la matemática el único conocimiento cierto y evidente y las demás ciencias solo aportan conocimientos probables, no libres de falsedad e incertidumbre.
Esta generalización del método matemático a todas las ciencias y a la filosofía necesita previamente explicar la deducción misma y el orden seguido en los razonamientos matemáticos, así como justificar los supuestos en los que se apoya. Puesto que el término de referencia de toda esta reflexión es la razón, toda la filosofía de Descartes y discípulos, se denomina racionalismo, el cual se caracteriza por exigir que, antes de utilizar el método matemático para hacer ciencia, se demuestre su fundamento en la razón. Y entonces no se habla ya de un saber exclusivo de la matemática, sino de un saber cierto que exige e impone la razón.
Unidad de la Ciencia y Unidad del Método 1.3.
El mensaje principal del Discurso del Método es que , puesto que todos los hombres, por naturaleza, participan en mayor o menor medida del sentido común y de la razón, lo principal es aplicar ambas cosas bien. Es preciso enfrentarse críticamente a los acontecimientos e ideas que nos han transmitido los antepasados para juzgarlos en lo que puedan tener de verdad y de funcionalidad práctica para el desarrollo de nuestras vidas.
El problema del método para Descartes consistirá en buscar el camino o las condiciones de un saber cierto y seguro, de validez general para cualquier tipo de teoría, y en fudamentar ese saber en aquello que ha producido la historia del saber y sus realizaciones, esto es, la razón.
Para Descartes nada puede conocerse antes que el entendimiento, del que depende todo conocimiento. El espíritu, el entendimiento, la razón, consisten para él, en la capacidad humana para distinguir lo verdadero de lo falso. El fundamento para distinguir lo verdadero de lo falso, para conocer la verdad, es la razón. Desde ella ha de determinarse qué es y cómo ha de entenderse el saber, para después determinar las reglas adecuadas a seguir en orden a alcanzarlo, lo que en último término consiste el método. La tarea metódica remite al yo, a la luz natural de la razón. Esta luz natural se refiere a una sola clase de evidencias. La ciencia ha de ser una y, correlativamente, esta unidad de la ciencia exige la unidad del método.
Caracterización Externa del Método: Las Cuatro Reglas 1. 4.
En su aspecto externo el método consiste en una serie de reglas. Estas reglas no constituyen algo autónomo pues su finalidad es el correcto y adecuado empleode las capacidades naturales y las operaciones de la mente. De manera que hecho posible el ejercicio de tales operaciones, no se necesita nínguna ayuda del método, bastando para alcanzar la verdad la sola luz natural de la razón.
Las reglas son una ayuda pero no son inútiles porque su función es allanar el camino para que la razón utilice su luz y sus capacidades naturales sin la interferencia de factores pertubadorescomo las pasiones, defectos de mala educación, la impaciencia, etc..
En la segunda parte del Discurso del Método expone estas cuatro reglas:
La (1) evidencia: consiste en no aceptar por precipitación o prevención ningún conocimiento que no nos resulte absolutamente claro y distinto.
El (2) análisis: significa reducir toda cuestión/es a sus elementos componentes más sencillos. La división de lo complejo.
La (3) síntesis: requiere recomponer de nuevo ordenadamente lo antes analizado y dividido para su mejor comprensión.
La (4) enumeración es la necesaria revisión final o comprobación del análisis y la síntesis para asegurarse que nada se ha omitido.
Estas cuatro reglas se complementan entre si: se exige la evidencia como condición de cualquier conocimiento cierto (1), la división de las cuestiones (2) y el consiguiente recuento (4), que son ineludibles para poder conducir por orden el pensamiento desde lo más simple a lo más complejo (3).
Caracterización Interna del Método: Las operaciones de la mente. 1. 5.
Desde una perspectiva interna, Descartes, caracteriza el método, en última instancia, en la disposición ordenada de cuestiones que, reducidas a sus elementos más simples, permita conocerlas por intuición. Así caracterizado, es el proceder propio de las matemáticas. Luego , en un segundo momento, a partir de estas nociones simples ya intuidas, deducimos ordenadamente, de manera que no omitamos ningún paso y con la seguridad de que cada nueva proposición se sigue realmente de la precedente.
Intuición y Deducción 1. 6.
El método tiene dos vertientes:
La inducción o resolución (1): consiste en reducir paso a paso proposiciones implicadas y obscuras a aquellas que son más simples. Para generalizar el modelo matemático al conjunto de todo el saber tenía que justificar cómo se alcanzan los primeros principios de cualquier ciencia.
La síntesis o composición (2): Alcanzados las proposiciones más simples y percibidas intuitivamente, a partir de ellas procedemos a deducir ordenadamente, de manera que no omitamos ningún paso y con la seguridad de que cada nueva proposición se sigue realmente de la precedente. Se trata del momento sintético-deductivo, o de composición, y que es el que normalmente emplean los geómetras y matemáticos.
En la deducción está implicada la intuición puesto que hemos de ver clara y distintamente la verdad de cada proposición antes de proceder al paso siguiente. Es una intuición sucesiva.
De este modo, la verdad de las proposiciones que se deducen necesariamente de los primeros principios nos es conocida por una intuición sucesiva, mientras que los primeros principios se nos dan por intuición inmediata. Son los dos caminos para el conocimiento cierto.
LA APLICACIÓN DEL MÉTODO A LA FILOSOFÍA. 2
Por la Duda a la Primera Verdad 2. 1.
En su aplicación de este método a la filosofía empieza Descartes exigiendo del método inductivoque le conduzca a un principio único de la más elevada y absoluta certeza y partiendo después de él poder deducir el ámbito entero de la experiencia, según el método deductivo.(Medita-
ciones Metafísicas) En conformidad con la primera de estas reglas sólo es aceptable el conocimiento que, por ser indudable, resulta evidente. Por ello decide someter a duda todos sus anteriores conocimientos. Su estrategia consiste en rechazar como falso todo aquello en lo que se pudiera imaginar la menor duda, con el fin de comprobar si, despues de hacer esto, queda algo que resulte enteramente indudable. El objetivo es intentar encontrar alguna verdad que, por resistirse a todo motivo de duda, sea efectiva y completamente indudable. Duda que requiere dos importantes condiciones:
Ser fundamento -1- de toda certeza. De la aplicación de la duda a los argumentos en los que se apoyan las opiniones o creencias, habrá de surgir la primera verdad, si la hubiere.
Ser -2- metódica y transitoria, a modo de instrumento o artificio del que se vale Descartes para la obtención de verdades indudables, evidentes y ciertas, si las hubiera.
Así pues, como se buscan verdades con garantía de certeza absoluta, absoluta tiene que ser también la duda, pues cumple con la funciónde depuración crítica exigible a toda teoría del conocimiento. Duda del testimonio de los sentidos por la diversidad de impresiones provocadas por un mismo objeto bajo diferentes circunstancias. Y de los sueños por la vivacidad y seguridad con que se viven que puede dar sospecha de si soñamos despiertos.
La Radicalización de la Duda y su Autosuperación 2. 2.
Cuando una duda es tan radical, que llega a sus extremas posibilidades, acaba por destruirse a sí misma, pues pone al descubierto un hecho de certeza enteramente irrefutable: para dudar, para soñar, para ser engañado, es preciso que yo piense. La duda demuestra que yo existo como una
esencia pensante, consciente. La proposición pienso luego existo es verdadera tantas veces cuantas yo la piense o exprese sin ningún género ni atisbo de duda.
En esta primera verdad se encuentra el fundamento de la filosofía cartesiana. Esta base inamovible es la certeza del propio yo, un yo cuya naturaleza consiste en ser una cosa pensante, que es "una cosa que duda, que concibe, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también y que siente". (Espíritu, entendimiento o razón)
Los Pasos de la Duda metódica 2. 3.
En la primera de sus Meditaciones metafísicas señala, Descartes, cuatro motivos de duda que es preciso recorrer para llegar a la primera verdad del "pienso luego existo":
Las ilusiones de los sentidos (A): puesto que los sentidos nos engañan a veces, no es ilógico pensar que nos pueden engañar siempre. Por lo que hay rechazar por inseguros los conocimientos o datos que nos aportan.
La confusión entre sueño y vigilia (B): dado que en más ocasiones de las deseables nos faltan indicios suficientes para distinguir el estado de vigilia del estado del sueño, es prudente no dar crédito absoluto a lo que nos sucede y auna buena parte de nuestros conocimientos.
La hipótesis del "Dios engañador" (C): si creemos en un Dios todopoderoso, nada impide que nos creara con una naturaleza equivoca en todos nuestros conocimientos por lo que no quede nínguno a salvo de la duda.
La hipótesis del "genio maligno" (D), con la que la duda alcanza su máximo de radicalidad. Aun-
que Dios nos haya creado con una razón que no tiene porque equivocarse siempre, Descartes finge la existencia de una especie de demonio poderoso y malo, que emplea toda su habilidad en engañarnos y convertir todos nuestros conocimientos en una cadena de falsedades y errores.
Como del corazón mismo de la duda y sobre ella surge y se levanta la primera verdad. El pienso luego existo pone de manifiestoque la duda cumple la función que se proponía, pues, al radicalizar-se hasta el extremo, se encuentra finalmente con una verdad indiscutiblemente indudable. Para suponer que todo es falso, es necesarioque el yo que duda (que piensa esa duda) exista.
El Criterio de la Certeza: La Evidencia 2. 4.
Por medio de esta estratagema metódica inventada para desconfiar de todos los conocimentos antes admitidos ha encontrado uno que queda fuera del efecto destructor de la duda: es totalmente seguro que el yo que piensa existe como cosa pensante. Esta es una verdad que no hasido obtenida por deducción de nínguna verdad previa y más general, sino por intuición, después de de haber descompuesto todos nuestros conocimientos con el análisis hasta llegar a esta primera verdad simple.
Una vez alcanzada la primera verdad cierta, Descartes se plantea (4ª parte del Discurso del método y III de las Meditaciones metafísicas) la pregunta por el criterio de certeza. La certeza caracteriza a una verdad por la evidencia con la que se nos muestra, o sea, por la claridad y la distinción con que es entendida. El criterio de certeza es la evidencia y sus características son la claridad y distinción que hacen una verdad existente.
IMPLICACIONES Y EXIGENCIAS DEL "PIENSO LUEGO EXISTO" 3.
La Necesidad de Recurrir a Dios: Demostración de su existencia. 3.1.
Hay conocimientos, los que se refieren al mundo externo y corpóreo que no pueden tener esa presencia inmediata y esa claridad y distinción ante el entendimiento que exige la intuición. Los conocemos a través de los sentidos, y para asegurarnos que son ciertos es peciso superar los dos últimos pasos de la duda metódica: las hipótesis del Dios engañador y del genio maligno. Esto lleva a Descartes a admitir una demostración de la existencia de Dios. Si Dios es bueno y omnipotente, y creador de todos los seres y de mi razón, por su bondad es imposible que mis conocimientos no sean correctos y que mis ideas no se correspondan con la realidad.
La forma de la demostración: Tenemos en nuestra mente la idea de Dios como un ser
absolutamente perfecto. Esta idea no puede surgir ni de las cosas que me rodean ni de mi mismo, porque somos seres finitos y la idea de Dios tiene un contenido infinito. Por tanto esa idea sólo puede haber sido puesta por Dios mismo en mi mente. Y si esto es así , entonces es que Dios existe. Con esta demostración cree superar la hipótesis del genio maligno y manifiesta que toda verdad de nuestro conocimiento depende, en último término, de Dios, puesto que al ser bueno no puede permitir que nos engañemos. La veracidad de Dios es el fundamento último de la evidencia. Garantiza la aplicación del principio de certeza en aquellos conocimientos que no se nos ofrecen con la absoluta evidencia de una presencía interior inmediata, sino que tienen que ser deducidos de evidencias tenidas con anterioridad.
¿Podemos Confiar en la Memoria? 3.2.
Descartes distingue entre lo que percibimos con evidencia actualmente y lo que recordamos haber percibido con evidencia anteriormente. La evidencia es criterio de certeza para los acontecimientosque se nos ofrecen con presencia inmediata, mientras que Dios es garantía de la certeza de aquellos conocimientos que, percibidos clara y distintamente en una ocasión anterior, dependen de la memoria.
Solo este recurso a dios permite fundar- superada la hipótesis del genio maligno- definitivamente la confianza en la luz natural de la razón, esto es, en la evidencia inmediata y en la memoria, y toda vez que la perfección de Dios involucra su veracidad y es imposible que nos haya creado de tal modo que, por necesidad, erremos.
Las Ideas y sus Clases 3. 3.
La prueba de la existencia de Dios, dada en la tercera meditación, tiene otro sentido más amplio: el pienso luego existo no solo está cierto de si mismo sino también de una realidad superior, que reside en la Divinidad como la fuente unitaria de todo conocimiento racional. Descartes, además de la primera verdad (pienso luego existo), el criterio de certeza, el método y sus reglas, halla en su mente la idea de Dios.
Define las ideas innatas como aquellas representaciones claras y distintas, cuya evidencia no es derivable de ningunas otras, sino que se funda en sí misma y estas ideas se hallan impresas en el alma humana por Dios.
Las ideas innatas se distinguen de las demás, que son:
Ideas adventicias (A): son las que creemos que proceden de fuera y se refieren a los objetos materiales que percibimos por los sentidos. Como estos pueden engañarnos no proporcionan conocimientos ciertos.
Ideas facticias (B): son las confeccionadas y elaboradas por uno mismo. Dependen del caprocho de nuestra imaginación. Ejem: la idea de centauro.
Ideas innatas (C): Son las que han nacido con nosotros y, por tanto, han sido impresas en nuestra alma por Dios. De evidencia inmediata y se nos muestra en ellas la verdad.
El verdadero conocimiento tiene lugar mediante las ideas innatas, que son las que la razón encuentra en sí misma.
El conocimiento del mundo externo 3. 4.
Con la demostración de la existencia de Dios, Descartes tiene la garantía necesaria para su criterio de certeza, la evidencia de las ideas claras y distintas. Todo ser humano puede tener una idea clara y distinta de los objetos materiales como opuestos a la sustancia espiritual y pensante que es el yo. Los objetos materiales son divisibles, sometidas a las leyes geométricas y físicas, no sin pensantes y tienen existencia autónoma e independiente. Componen el mundo externo.
De su estudio se ocupa la ciencia empírica. Su cometido es hacer un buen uso metódico de la razón. Cada vez que distinga con evidencia ideas claras y distintas y las encadene ordenadamente siguiendo las reglas del método, el conocimiento verdadero se producirá. La veracidad de Dios garantiza la correspondencia entre la actividad pensante de la sustancia espiritual, y las características y comportamiento de las sustancias extensas pensadas y conocidas por ella. (Metáfora del espejo).
EL SER HUMANO: CUERPO Y ALMA 4.
El Dualismo Sustancial 4.1.
La concepción mecanicista de la naturaleza y el nuevo modo de pensar que trae consigo permitieron a Descartes la distinción entre seres extensos y seres pensantes. A la hora de explicar al ser humano esta distinción se convierte en dualismo sustancial del cuerpo, verdadera sustancia capaz de realizar sus funciones vitales y movimientos sin necesidad de forma psíquica alguna, y alma, sustancia plena en sí desligada de todo cuerpo y libre de unión esencial con materia alguna. Este dualismo dificulta la comunicación entre ambas. Descartes recurre a la glándula pineal que dice ser "la parte del cuerpo en la que el alma ejerce inmediatamente sus funciones".
Descartes se considera a sí mismo como una sustancia a la que le corresponde el atríbuto del pensamiento y que es irreductible al atributode la extensión, propio del cuerpo. Alma y cuerpo son dos sustancias realmente distintas, la una pensante (res cogitans) y el otro extenso (res extensa), que pueden existir separada e independientemente. El alma no es ya ni forma del cuerpo ni principio de vida, pues la vida se reduce a puro movimiento mecánico y el movimiento del cuerpo no se debe al alma sino a él mismo, ni muere el cuerpo por marcharse el alma sino porque cesa el movimiento.
Descartes admite que el alma, expresamente creada por Dios, es inmortal. A semejanza de Dios, aunque finita, el alma es sustancia espiritual, una, simple e indivisible. El cuerpo, en tanto que materia, es espacial y mensurable en sus proporciones estáticas así como en sus movimientos y actividades.
La Sede del Alma: la glándula pineal 4. 2.
La sede principal del ama es la glándula pineal donde ejerce sus funciones. Puesto que la conciencia, tanto de lo acaecido al cuerpo (la sensación), como del movimiento de sus miembros, tiene su sede en el cerebro, por lo que en éste ha de producirse necesariamente la comunicación entre alma y cuerpo. Los motivos, según Descartes, que justifican esta afirmación son que la glándula pineal está situada en el centro del cerebro, el que está sujeta a la más mínima alteración por su pequeñez y blandura, al tiempo que protegida de toda enfermedad, el que es extremadamente móvil, y que es el órgano en el que las imágenes que llegan por los ojos son reunificadas.
En la explicación de las relaciones entre el ama y el cuerpo se sirve de la teoría de los espíritus animales. Los espíritus animales son partículas muy pequeñas y sutiles, producidas por el corazón y refinadas en el cerebro, circulan rapidamente por el cuerpo mezclados con la sangre, llegando hasta el cerebro a través de los nervios y concentrandose en torno a la glándula pineal. Desde allí el alma, que ha podido sentir el mundo al haber recibido las imágenes procedentes de los órganos de los sentidos por la presión de los espíritus sobre la glándula, actua por medio de ésta sobre aquellos, impulsándolos hacia los músculos, para responder a la sensación con el movimiento del cuerpo.
Para Descartes las pasiones son percepciones , sentimientos o emociones del alma que se refieren particularmente a ella, y que son causadas, mantenidas y fortalecidas por algún movimiento de los espíritus. Es una visión mecanicista de las pasiones, en al que confluyen la circualción de la sangre y su teoría de los espíritus animales: al ser pasiones percepciones, sentimientos o emociones del alma que causan, mantienen y fortalecen los movimientos de los espíritus, cada una de ellas está acompañada de algún movimiento corpóreo.
La Relación entre Alma y Cuerpo 4. 3.
El que Descartes llegará a reconocer en su última obra que el alma está unida a todas las partes del cuerpo conjuntamente, aunque ejerza de manera inmediata sus funciones en la glándula pineal, hace verosímil la suposición de que, después del estudio de las pasiones , admitiera una unión de alma y cuerpo más estrecha de la inicialmente proclamada, bien que sin acertar a explicarla satisfactoriamente.
El alma del ser humano percibe como suyas las sensaciones y sentimientos que experimenta el compuesto humano por el cuerpo si hay una unión íntima del alma con el cuerpo.
En sentido estricto, Descartes muestra irresolución o ambigüedad a la hora de explicar la relación entre el alma y el cuerpo.
BARUCH SPINOZA
CARACTERÍSTICAS DEL RACIONALISMO SPINOZISTA 1.
Los Supuestos Básicos 1. 1.
El carácter (1) modélico del conocimiento causal que todavia nos había sido objetode críticas empiristas.
La fe (2) en la razón. En Spinoza esta fe se densifica hasta el punto de hacer de la deducción el elemento de unidad entre método y sistema. En Spinoza por ejercicio de la razón se entiende el despliegue de un sistema de conocimientos a partir de un primer principio del que se deducen todos demostrativamente, pudiéndose organizar incluso de forma axiomática en una jerarquía de teoremas y definiciones. Su primer principio será Dios.
El (3) carácter modélico del método matemático debido al espetácular avance de las matemáticas y a la aplicación del método a la filosofía por Descartes y se intenta aplicar a otras ramas del saber incluida la Teología. Spinoza se propone construir un sistema more geométrico (según el modo geométrico), siguiendo el ejemplo del procedimiento deductivo de los Elementos de Euclides, por lo que en esto se distancia de Descartes. Para él, la matemática, que se refiere no a los fines sino a las esencias y a las propiedades de las figuras geométricas, muestra al hombre la auténtica norma de la verdad. El conocimiento del mundo debe fijarse sólo en el orden necesario por cuya virtud las cosas, como modos de la única sustancia infinita, se dejan deducir necesariamente de ella.
El Valor de la Demostración 1.2.
El sistema de Spinoza será tal que, definida la causa, habrá que deducir de ella todos los efectos more geométricos formando un orden de proposiciones a partir de definiciones que expresen ideas claras y distintas y axiomas evidentes. Si toda definición de idea clara y distinta es verdadera, y la razón opera con ideas claras y distintas y deduce conclusiones lógicas, entonces no puede equivocarse, porque opera según su propia naturaleza racional.
Según él, el método matemático lo constituyen, tanto la geometría analítica de Descartes como los elementos de Euclides, pero el prefiere este último. Es decir, si el análisis muestra el camino por el que se descubre la verdad (ars inveniendi), la síntesis además de un procedimiento demostrativo (ars demostrandi) que no descubre nada nuevo, puede ser, también, un procedimiento inventivo en la medida en que ars inveniendi es proceder tanto de los efectos a las causas como de las causas a los efectos.
La componente judía y neoplatónica 1. 3.
Es usual considerar a Spinoza como uno de los grandes cartesianos. Sin embargo, hace casi un siglo, V. Delbos señalaba la inexactitud de la consideración, porque tiende a disimular distinciones teóricas fundamentales entre la filosofia de Descartes y Spinoza, del que considera que es un proyecto diferente.
Se han hecho estudios notables sobre una componente spinocista de su pensamiento que insisten en la recepción por este pensador de las especulaciones teológicas del Kalam y de corrientes anti-talmúdicas como la de los Karasi, que tratan de desarrollar un lenguaje neoplatónico para su no-teología judia, siguiendo en esto el camino empezado por Filon. Es por ello importante remarcar en Spinoza la condición judia y las relaciones que se elaboran con el neoplatonismo.
DIOS Y EL MUNDO 2.
Descartes y Spinoza 2. 1.
Para Descartes, la sustancia extensa es mecanicismo y necesidad, mientras que la sustancia pensante, la razon y el espíritu humanos, es libertad y , por tanto, potencia absoluta de dominio sobre la sustancia extensa. Necesidad y libertad, mecanicismo y razón se distinguen e incluso contraponen. Spinoza extiende al espíritu del hombre el mismo orden necesario que Descartes había reconocido solo en el mundo natural por lo que, para Spinoza, necesidad y libertad, mecanicismo y razón se identifican en la única sustancia existente que es Dios.
Spinoza trata de restablecer la unidad del ser que Descartes había fraccionado con su separación de las sustancias situándose en la perspectivade la filosofía neoplatónica: la realidad , la sustancia es una sola, su ley es única y , por tanto, uno es el orden que la constituye. El fin de la filosofía será el conocimiento de la unidad de la mente con la totalidad de la naturaleza, de sus identidades y de sus diferencias. Trata de compatibilizar y armonizar la perspectiva metafísico-teológica sobre el mundo con su consideración científica.
Dios: La Sustancia Única 2.2.
En el primer libro de la Ética, Spinoza define a Dios como la sustancia única, que existe en sí y es concebida por sí. Para existir no necesita de otra realidad y para ser no necesita ningún otro concepto. Es infinita porque no hay otra sustancia que la limite. Dios es la causa única, directa y necesaria de todo lo que existe. Es todo lo que existe del que derivan la diversidad de seres corpóreos y pensantes.
De esto se deriva que Dios y la naturaleza se identifican, que las leyes de la naturaleza y las leyes divinas son las mismas, y que la acción de Dios y la naturaleza siguen un orden necesario sin perseguir con ello ningún proposito previamente decidido.
Atributos y modos 2.3.
Se entiende aquí por atributo lo que el entendimiento percibe de la esencia como constitutiva de ella. A su vez, de la esencia de Dios deben proceder las infinitas cosas de infinitos modos, puestos que es la causa eficiente de todo lo que es. Todo lo que existe es un modo, o sea, una manifestación de Dios.
Significa que nada puede existir fuera de Dios y lo que existe es como modo de Dios. Deriva de Dios en virtud de las leyes de la naturaleza.
Dios no es el Creador del Mundo 2.4.
Dios no es el creador del mundo porque si lo hubiese sido lo habría creado en vista de algo que le faltaba, y esto es inconcebible. Además la idea de creación se basa en la aplicación a Dios del modo de obrar humano.
En realidad, el mundo no ha sido creado, sino que Dios y el mundo son lo mismo. Esto excluye el milagro pues está fundado en el prejuicio de que la naturaleza y Dios son cosas distintas. Para Spinoza, el milagro es sólo un acontecimiento cuya causa natural se nos escapa.
El mundo está regido por el orden necesario, y este orden necesario es un orden geométrico. Con su lenguaje formalizado, la Ética de Spinoza no es sólo la simple imitación del rigor geométrico de Euclides, sino que parte de la convicción de que el orden geométrico es la sustancia misma de las cosas.
EL CONOCIMIENTO Y LA REALIDAD 3.
La Reforma del Entendimiento 3.1.
Tal y como aparece en la Ética, el entendiniento no es sustancia, ni tampoco es atributo, solo puede ser un modo, o sea, una afección de la sustancia concebida en un atributo (el pensamiento), por medio del cual la sustancia se expresa como cosa pensante. Los modos necesitan de otro para existir y para ser concebidos. Ese otro del que necesitan es la sustancia, Dios que es, por tanto, su causa en el orden de las ideas y en el orden real. Dios es causa inmanente de los modos, de modo que las cosas pensantes o extensas son en Dios, y es esto lo que conduce a la identificación del entendimiento humano y divino que toda verdad sea index sui.
Pero es en su De Intelectu Enmendatione donde Spinoza se propone expresamente reformar el entendimiento y señalar las condiciones que le permitan comprender las cosas adecuadamente, con el fin de conseguir la perfección humana, y con ella, la felicidad.
Para ello, distingue Spinoza cuatro modos de percepción y señala, en el último, el modo ideal de conocimiento intelectual:
Percepción -1- adquirida de oidas o por cualquier signo escogido arbitrariamente.
Percepción -2- adquirida por una experiencia vaga, no determinada por el entendimiento, y que se produce casualmente.
Percepción -3- de las causas a partir de los efectos o deducción de una conclusión a partir de un universal.
Percepción -4- en la que se conoce la cosa por su sola esencia o por el conocimiento de su causa próxima. Este es el modo ideal de conocer.
La Idea verdadera como Fundamento del Método 3.2.
Lo que debe guiarnos en la busqueda de la verdad no es otra cosa que la idea que el entendimien-
to tiene de la idea verdadera. Esta idea verdadera es algo distinto a su objeto. Para la certeza de la verdad nose requiere ningún otro signo fuera de la posesión de la idea verdadera.
El entendimiento posee de manera originaria una idea verdadera a modo de instrumento innato que le permite distinguir entre ese modo de percepción consistente en conocer la cosa por su sola esencia o por su causa más próxima y los demás modos de percepción menos adecuados. Tomar conciencia de ese instrumento es la primera parte del método, en la que hay que mostrar cómo esa idea verdadera, innata, sirve de norma para todo conocimiento.
El entendimiento tiene la capacidad de encontrar la verdad o la idea verdadera. Y esto es la certeza misma, que representa el criterio y por cuyo orden nos tenemos que regir. Spinoza dice "el método más perfecto será aquel que muestra, conforme a la norma de la idea dada del ser más perfecto, cómo hay que dirigir la mente".
Las Características de la Idea Verdadera: El Modelo Matemático 3.3.
Para estudiar la forma de la verdad debemos ponernos en presencia de una idea verdadera de la que sepamos, con la mayor certeza, que su objeto depende del poder de nuestro pensamiento, y que no corresponde a ningún objeto en la naturaleza.
En este modelo de conocimiento, la razón percibe en acto la producción espontánea de ideas por su pensamiento, y ve cómo la verdad de esas ideas se impone a él por que, produciéndolas él mismo, las capta interiormente en su génesis. Encierran , por ello, necesariamente en sí, el conocimiento de su causa o razón total y se atestiguan como necesariamente verdaderas. Incluso, desde esta perspectiva, sólo las ideas de esta clase pueden imponerse como verdaderas.
El Contenido de la Idea Verdadera: La Idea Adecuada 3.4.
Un idea clara y distinta, por si misma, no constituye un verdadero conocimiento si no tiene en ella misma su propia razón. Si, desde un punto de vista formal, la idea verdadera es la idea de la idea ( la idea index sui, clara y distinta), desde un punto de vista material la idea verdadera es la idea adecuada. Los caracteres intrísecos de la idea son claridad, distinión y adecuación.
La adecuación es el fundamento de la claridad y distinción. Para Deleuze, mientras la idea de la idea se define como idea reflexiva, la idea adecuada se define como idea expresiva. Idea expresiva porque expresa su causa, explica la esencia de la cosa y encierra el conocimiento de la causa próxima de la cosa.
Spinoza pone este ejemplo: si definimos el cículo diciendo que es la figura que es descrita por una línea cualquiera, uno de cuyos extremos es fijo y el otro móvil, damos una idea a la vez clara y adecuada de él, pues incluimos en su definición la esencia misma del cículo. Sin embargo, sólo sería una idea clara pero no adecuada si no lo definiesemos como una figura cuyas rectas trazadas del centro a la circunferencia son iguales. Las propiedades deberán ser derivadas de la esencia, pero no viceversa, ya que son efectos y el conocimiento del efecto procede del de la causa.
LA CONSTRUCCIÓN DEL SISTEMA 4.
El Paralelismo Lógico-Metafísico 4.1.
El primer paso para la construcción del sistema se ha convertido, a partir de lo expuesto, en una tarea bien concreta: convertir las ideas formalmente verdaderas en adecuadas, dando de ellas una definición que exprese su causa. Esta causa es Dios al que se remiten, tienen su origen, y de acuerdo con cuyo orden se encadenan.
Funciona aqui un suspuesto básico de la filosofía de Spinoza. La deducción lógica de conclusiones a partir de definiciones adecuadas es también una deducción metafísica que nos ofrece conocimiento de la realidad. Esta posición, que no queda del todo justificada por Spinoza, supone que la argumentación filosófica comience por lo que es ontológica y lógicamente anterior, la naturaleza o esencia divina, y avance luego por pasos lógicamente deducibles. De no valerse del argumento ontólogico Dios no sería primero en el orden de la ideas. Todo emana necesariamente de Dios , y si pensamos que algunas de nuestras acciones son libres es porque ignoramos sus causas determinantes.
Productividad de la deducción 4.2.
Si las ideas se convierten en adecuadas por medio de la definición, hemos de encontrarla y ver sus condiciones. El método deductivo se muestra como ars inveniendi: si la definición de que partimos es buena, podremos reproducir (deducir) correctamente el orden de la naturaleza. A partir de la idea de Dios, la producción de las ideas es, en sí misma, una reproducción -deducción- de las cosas de la naturaleza. No podría ser de otra manera desde el momento en que el valor de la verdad de una proposición viene dado por su inclusión en un sistema deductivo.
LAS PASIONES Y LA LIBERTAD HUMANA 5.
La Geometría de las Pasiones 5.1.
Si nada hay en el mundo que no se derive de un aspecto necesario de Dios o de la naturaleza, entonces la libertad humana no existe. La naturaleza determina la voluntad humana como otro modo necesario de ser. Esta es la posición que determina el tratamiento que Spinoza hace de las pasiones en la última parte de la "Ética".
Las pasiones son aspectos naturales regidos por las leyes de la naturaleza que son siempre las mismas y que funcionan en todos los órdenes de la realidad. No se pueden comprender las pasiones si no es tratando geométricamente de deducir las acciones y deseos de los hombres como si se tratase de líneas, planos y cuerpos.
El primer pincipio o proposición que se despliega con el análisis es que cada cosa tiende a perseverar en su propio ser y que este esfuerzo de autoconservación constituye la esencia actual de esa cosa. Principio de autoconservación.
Cuanto este esfuerzo se refiere a la mente sola, se llama voluntad, y cuando se refiere a la vez a la mente y al cuerpo se llama apetito. El apetito es la esencia misma del hombre, de cuya naturaleza se derivan necesariamente todas las acciones que sirven para su conservación, y que por ello están determinadas necesariamente por el mismo apetito. El deseo es el apetito consciente de sí. De lo que se deriva que el hombre que considera algo bueno y deseable es porque lo desea y lo quiere.
Del primer principio nacen nacen las pasiones fundamentales del hombre, son la alegria y la tristeza. La alegría es la pasión unida al éxito en la conservación y expansión del propio ser; la tristeza, por el contrario, es la que va unida a la disminución de uno mismo. De espasiones fundamentales se originan las otras, que Spinoza las va deduciendo sin introducir en este análisis ninguna consideración de tipo moral, solo considerándolas como manifestaciones naturales y necesarias del hombre y, por tanto, de la naturaleza que obra en él.
La Moral 5.2.
Spinoza identifica la pasión con un estado de pasividad de la mente. La mente actua cuando poseé ideas adecuadas. Seguir a la razón representa para el hombre tener ideas adecuadas y, por tanto, ser activo. Se obstaculiza por las pasiones, de las que no es posible escapar. Sólo se puede regularlas y contrarrestar su poder oponiéndoles otra pasión más fuerte. Sólo son condenables las pasiones que no se dejan de ningún modo transformar por la razón, entre las que Spinoza señala la compasión, la humildad, el arrepentimiento, la soberbia, y el temor.
La naturaleza no persigue ningún fin moral ni hay normas ideales en base a las que se deba corregir: actua siempre según su necesidad intrínseca. Para el ser humano, la perfección moral consistirá en pasar del conocimiento inadecuado y confuso por el que está sujeto a las pasiones, al conocimiento adecuado y claro por el que se hace libre y activo.
Lo bueno y lo malo son valores relativos al impulso o deseo fundamental de la naturaleza humana, que es el impulso de autoconservación. El bien es lo que favorece ese impulso , o sea, lo útil, y el mal lo que contradice y perjudica. La busqueda de lo útil es, pues, para Spinoza, la normal fundamental de su racionalismo moral. La virtud es la misma tendencia natural de autoconservación y está esencialmente unida a la razón. El bien y el mal son, para el hombre, respectivamente lo que lleva a entender y lo que le impide entender.
La Libertad 5.3.
El hombre libre es el que, habiendo comprendido la naturaleza de sus pasiones, está en condiciones de actuar independientemente de ellas, es decir, el que sabe y puede actuar por razón de lo útil. Comprender adecuadamente una pasión implica comprender su necesidad por la que es natural e inevitable. Reconocer esta necesidad es la primera condición para el dominio humano de la pasión. La libertad humana se funda en el conocimiento de la necesidad natural de las pasiones y, a partir de ahí, de la naturaleza en su totalidad tal como existe. A esta paz y alegría que nace del conocimiento del orden necesario que es la misma esencia de Dios, Spinoza lo llama amor intelectual de Dios, y es el punto más alto al que la mente humana puede llegar.
LA SOCIEDAD Y EL ESTADO 6.
Realismo político 6.1.
La utilidad es lo que lleva a los hombres a asociarse entre sí para satisfacer mejor sus necesidades y regular su exigencia de seguridad. Esto conduce a la compresión racional de la necesidad de la sociedad y la aceptación voluntaria de las leyes que conlleva su ordenamiento.
Este realismo político acerca a Spinoza a Hobbes. Lo que les separa es considerar las normas del derecho natural como fundadas, no en la razon, sino en el orden necesario del mundo. Los hombres se guían más por la ambición que por la razón. Y todo lo que el hombre hace está conforme a las leyes y reglas de la naturaleza y , en consecuencia, también a las del derecho natural.
El Derecho 6.2.
El derecho natural, al ser expresión de la necesidad de la naturaleza, de sus leyes, da por sentado que el hombre no es libre sino en cuanto que puede existir y actuar según las leyes de su propia naturaleza. Los hombres necesitan el Estado, necesitan un acuerdo que ponga freno a la hostilidad entre ellos y establezca unas leyes comunes. Cuantos más individuos se sumen a este acuerdo mas poderoso será ese Estado.
Los valores morales nacen de ese derecho común y de la institución de un gobierno como multitud organizada. La justicia y la injusticia nacen del derecho común.
El derecho del gobierno es el derecho natural mismo determinado por el poder de la multitud guiada por una mente única. El derecho del Estado está limitado o determinado por aquellas leyes sin las cuales dejaría de ser un Estado (cuando obrara contra los dictámenes de la razón).
GOTTFRIED WILHEILM LEIBNIZ C.
DE SPINOZA A LEIBNIZ 1.
Necesidad y Posibilidad 1.1.
Para Spinoza la razón es la facultad que establece relaciones necesarias mientra que para Leibniz es la mera posibilidad de establecer relaciones. Todo lo existente es una posibilidad que se ha realizado en virtud de una acción libremente elegida. El ámbito de lo posible es muchísimo más amplio que el ambito de lo real. La filosofía de Leibniz es un ensayo de definición de la razón como razón problemática que reconoce, como norma de la razón la obligación moral.
Libertad y Finalidad 1.2.
El pensamiento central de la filosofía de Leibniz es el de un orden organizado espontáneamente y, en consecuencia, libre. Para Leibniz un orden no significa, sin más, necesidad. Esta se encuentra en el mundo de la lógica y las matemáticas, no en el mundo de la realidad. El orden real no es nunca necesario.
Existe una causa libre del universo, lo que permite preguntarse porqué hay que ser y no nada. Es Dios, que ha creado el mundo libremente y de acuerdo con un fin, que es la verdadera causa de su decisión.
EL CONOCIMIENTO 2.
Verdades de Razón y Verdades de Hecho 2.1.
Las verdades de razón (1) son necesarias, pero no se refieren a la realidad. Son idénticas por la repetición tautológica de la misma cosa sin añadir nada nuevo donde el sujeto y el predicado son idénticos. Si son afirmativas se basan en el principio de identidad (todo lo que es), y cuando son negativas se basan en el principio de contradición, que tiene dos formulaciones: una proposición no puede ser verdadera y falsa al mismo tiempo; y es imposible que una proposición no sea ni verdera ni falsa (principio de tercero excluido). Son innatas al no derivar de la experiencia, son necesarias e infalibles pero no añaden nada a la realidad existente de hecho.
Las verdades de hecho (2) son continentes y se refieren a la realidad en acto. Al no basarse en los principios de identidad y contradicción su contrario es posible. Se basan en principio de razón suficiente (nada se realiza sin que sea posible al que conoce suficientemente las cosas dar una razón que baste para determinar por qué son así y no de otro modo para que las cosas se organicen y resulten inteligibles).
Conocimiento Divino y Conocimiento Humano 2.2.
El conocimiento es perfecto solo en Dios. Solo el es capaz de conoceren la idea de cada sustancia individual la razón suficiente de todos sus predicados. El hombre no posee un conocimiento de este tipo sino que ha de tomar de la experiencia y de la historia los datos que necesita. Y puesto que la naturaleza de cada sustancia individual es la razón suficiente de sus acciones, puede que no sean necesarias, por lo que han de ser consideradas libres. Leibniz distingue entre consexión necesaria, afecta a las verdades de razón, y conexión contigente, que afecta a las verdades de hecho.
Una Difícil cuestión teológica 2.3.
En su Ensayo de Teodicea se plantea la cuestión de si toda sustancia ha de tener una naturaleza determinada en cuanto razón suficiente de sus acciones. Si la previsión de la naturaleza divina es infalible y completa, Dios ha tenido que prever que el hombre pecaría en uso de su libertad.
Sólo desde el conocimiento de Dios la procedencia de las decisiones y acciones de cada sustancia individual es cierta e infalible, no desde el conocimiento humano. Ningún ser humano sabe que está determinado a pecar salvo cuando peca (No conoce la razón suficiente de su pecado hasta que lo comete).El fundamento de la libertad humana radica en esta incomunicabilidad e inconmesurabilidad entre el punto de vista de Dios y el del ser humano. Y es sólo esto lo que le hace posible pensar a Leibniz que es el orden moral de la libertad el que determina todo el acontecer del mundo, y no el orden necesario de la razón spinozista.
La Formalización del Saber 2.4.
Para Leibniz, lo que impide el progreso de la filosofía, y en particular de la metafísica, es el empleo del lenguaje ordinario y la ambigüedad de sus términos. Por eso proyecta crear una lógica simbólica de carácter calculístico, en analogía con los procedimientos matemáticos. La simbolización del lenguaje ordinario.
Si todas las afirmaciones de carácter universal y necesario son analíticas (no pueden negarse sin contradicción), entonces, según Leibniz, la argumentación no es más que una combinación de elementos, en cuanto que cualquier contenido del pensamiento está constituido por la composición de un número finito de pensamientos elementales. Esto daría lugar a una combinatoria universal estructurada de manera que, a cada pensamiento elemental correspondería un signo, y se establecerían reglas de combinaciones que permitieran pasar de signos elementales a signos complejos por medio de operaciones de cálculo. No desarrolló estas ideas que fueron llevadas a la práctica en el siglo XIX dando lugar a la actual lógica simbólica.
LA MONADOLOGÍA 3.
El Ser Último del Universo: La Fuerza 3.1.
Para Descartes la materia es esencialmente res extensa, para Leibniz, la extensión y el movimiento solo son propiedades de la materia y ésta es vis o fuerza, actividad o dynamis, medible y matematizable. La fuerza es el productode la masa por el cuadrado de la velocidad. Entiende que el mecanicismo cartesiano ha de fundarse en una más completa concepción físico metafísica de la realidad.
Leibniz llegó a esta conclusión al comprobar que el principio cartesiano de inmutabilidad de la cantidad de movimiento era falso, y que había que sustituirlo por el principio de la conservación de la fuerza motriz. La fuerza motriz es la capacidad de producir efectos, distinta del movimiento que solo es traslación en el espacio.
Hay que distinguir entre fuerza pasiva, que es la masa de un cuerpo – la resistencia a la penetración y al movimiento-, y fuerza activa, que es el impulso a la acción. Todo el universo está constituido por una fuerza que es de naturaleza espiritual., un único orden espiritual, contingente y libre.
La Monada 3.2.
La materia, esencialmente fuerza, es infinitamente divisible. Esta infinita divisibilidad tiene su término, mentalmente concebido, en el punto matemático en el que dos líneas se cortan entre sí, concepto sobre el que Leibniz y Newton idearon el cálculo infinitesimal y, metafisiscamente entendido, en un punto sustancial o punto metafísico, es decir, algo infinitesimal, no perceptible por los sentidos, pero si exigido y concebible por la razón para poder explicar lo que las cosas, en realidad, son. Leibniz entendía este punto sustancial como principio activo y causa eficiente del movimiento, la luz, el calor, etc.., fuerzas derivadas en las que se nos manifiesta la fuerza primaria y constitutiva de las cosas a la que denominó, primero, sustancia simple y, luego y definitivamente mónada.
Con esta noción trata de explicar cómo se extiende al mundo físico la condición universal de la libertad, para superar así el dualismo cartesiano y unificar de manera efectiva lo físico y lo espiritual. Es como un átomo espiritual, una sustancia simple, inextensa, eterna, indivisible y sin forma. Solo Dios puede crearla y destuirla. No existen dos iguales -princcipio de identidad de los indicernibles-. Pero, además, al mismo tiempo que es así exclusivamente individual, cada mónada es también la máxima universalidad (una perspectiva única sobre el universo desde un punto de vista). Esto es así porque son incomunicables. Sólo es capaz de modificar una mónada un principio interno que produce gradualmente una serie de estados que son las percepciones y lo que produce el paso de una percepción a otra es la apetición.
Gradación entre las Mónadas 3.3.
Dios (1) o la mónada divina, creadora de las restantes, es espíritu puro;
ángeles (2) o mónadas vitales que tienen cuerpos animados;
hombres (3) o mónadas espirituales, animales o mónadas sensibles y plantas o mónadas vegetativas, todas ellas terrestres y orgánicas;
mónadas (4) terrestres inanimadas o inorgánicas.
La principal diferencia entre la mónada divina y las creadas estriba en que éstas representan el mundo desde un solo punto de vista cada una, mientras que Dios lo representa desde todas las perspectivas posibles. Los niveles de perfección de las mónadas creadas dependen de los niveles de sus percepciones.
Los modos en que se realiza la actividad de las mónadas son: la percepción que es el estado pasajero que envuelve y representa una multiplicidad en la unidad o en la sustancia simple. Debe distinguirse de la apercepción o conciencia, y la apetición o acción del principio interno que permite el cambio o tránsito de una percepción a otra. La vitalidad de las mónadas será sublime en los ángeles, sensible en los humanos, inconsciente en los animales y físico-moviente en los compuestos inorgánicos. Dado que cada mónada no se percibe más que a si misma no tiene posibilidad de comunicarse directamente con ninguna de las restantes. Admitido que lo cuerpos son agregados de mónadas unidos y dominados por una mónada superior y dominante que es el alma, queda entender cómo se establece la relación entre mónada-cuerpo y mónada-alma en el hombre
El Hombre y los Animales 3.4.
En los hombres y en los animales, el cuerpo es materia segunda, o sea, un agregado de mónadas unido y determinado por una mónada superior que es el alma. Para Leibniz, contra Descartes, los animales tienen alma, aunque no es idéntica a la de los hombres, sólo es capaz de establecer relaciones entre las perdepciones que imitan a las de razón, pero son distintas a las de ésta.
Aunque entre el cuerpo y el alma no hay diversidad sustancial, sino diferencia de grado en cuanto a la claridad de las percepciones, las leyes que rigen a ambos no son las mismas. Los cuerpos están regidos por leyes mecánicas, mientras que a las almas les rige las causas finales.
Si se entiende por acción un proceso de perfecionamiento y como pasión lo contrario, entonces se puede decir que no hay acción en las mónadas sino cuando su percepción se desarrolla y se va haciendo más clara y distinta; y no hay pasión sino cuando se hace más confusa. Las percepciones confusas son, en último término, las pasiones, mientras que la libertad, la acción, el dominio y la perfección consisten en nuestros pensamientos distintos.
La Armonía Preestablecida 3.5.
La armonía preestablecida fue la repuesta de Leibniz a los interrogantes que dejaba planteada su concepción de la mónada en cuanto a la relación y armonización de cuerpo y alma. Si bien es verdad que cuerpo y alma siguen sus propias leyes, las de la mecánica o causalidad eficiente el cuerpo y las de espontaneidad o causalidad final el alma, hay una armonía establecida de antemano por Dios en el acto de decretar estas leyes. Pone el ejemplo de dos relojes construidos con tanta pericia y perfección que, aunque independientes, siempre marcan sincronizadamente la hora.
BIBLIOGRAFÍA
SÁNCHEZ MECA, D., Historia de la filosofía moderna y contemporánea, Madrid, Editorial Dykinson, 2010
BIBLIOGRAFÍA
SÁNCHEZ MECA, D., Historia de la filosofía moderna y contemporánea, Madrid, Editorial Dykinson, 2010
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