domingo, 4 de diciembre de 2011

La desaparición del bloque soviético

     Las causas fundamentales de la desaparición del bloque del Este comenzaron por la crisis económica y el agotamiento del modelo de desarrollo soviético. Las rígidas estructuras políticas  y la identificación entre Estado y partido político no se pudieron sostener en el momento que dentro del PCUS u otros partidos comunistas de Europa del Este se produjeron enfrentamientos internos entre quienes pretendían reaccionar ante los problemas y desafíos existentes y quienes se mantenían aferrados al dogma ideológico. Otro problema más grave se les presentó y fue la eclosión nacionalista. Con el amparo de  la utilización estricta del principio confederal de la constitución soviética, en la periferia interior se produjeron movimientos "identitarios" con creación de memoria alternativa que fundamentaba movimientos secesionistas e independentistas aprovechando la debilidad del Estado central. Y por último, y en contradicción con los postulados marxistas, la individualidad o la personalidad   influyó en la etapa final de la Unión Soviética. Gorbachov intentó transformar el sistema para mantenerlo pero lo hizo inviable. Y Yeltsin, cuando aprovechó su protagonismo en la derrota del golpe de 1991, acabó con la propia Unión Soviética.
Bibliografía:
Historia del Mundo Actual. De la caída del Muro a la Gran Recesión. Isidro Sepúlveda y Juan Avilés. Sintesis. 2010.

Influencia helenística en el Eclesiastés

"7 Dulce es la luz
y es bueno para los ojos ver la luz del sol.

8 Si un hombre vive muchos años,
que disfrute de todos ellos,
pero recuerde que serán muchos los días sombríos
y que todo lo que sucede es vanidad.

9 Alégrate, muchacho, mientras eres joven,
y que tu corazón sea feliz en tus años juveniles.
Sigue los impulsos de tu corazón
y lo que es un incentivo para tus ojos;
pero ten presente que por todo eso
Dios te llamará a juicio.

10 Aparta de tu corazón la tristeza
y aleja de tu carne el dolor,
porque la juventud y la aurora de la vida pasan fugazmente".  


Eclesiastés, 11, 7-10

     Me hubiera gustado escribir estas palabras. Nos recuerda la fugacidad de la vida y del esplendor que le acompaña en los buenos momentos, la recomendación de aprovechar en nuestro aprendizaje interior, el recuerdo de nuestra mortalidad, y la vanidad de muchas de las cosas que nos suceden. 
     Según Juan B. Bergua, en su Historia de las religiones IV, es difícil datar antes del siglo II de nuestra era.